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17/2/08

SOPA DE LETRAS


Por el tamaño y el brillo, parece una lágrima. Los científicos lo llaman lepisma saccharina, pero él responde al nombre de pescadito de plata, aunque de pez no tiene nada y no conoce el agua.

Se dedica a devorar libros, aunque tampoco tiene nada de polilla. Come lo que encuentra, novelas, poemas, enciclopedias, poquito a poco, engullendo palabra por palabra, en cualquier idioma.

Se pasa la vida en la oscuridad de las bibliotecas. De lo demás, ni se entera. La luz del día lo mata.

Sería erudito, si no fuera insecto.


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