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10/2/08

MARIO BENEDETTI




si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo

la muerte invade
de vez en cuando el sueño
y hace sus cálculos

los pies de lluvia
nos devuelven el frío
de la desdicha

por si las moscas
hay profetas que callan
su profecía

inverno inverno
el inverno me gusta

los premios póstumos
se otorgan con desgana
y algo de lástima

y al laureado
no se le mueve un pelo
allá en su nicho

las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo

pasan misiles
ahítos de barbarie
globalizados
después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida

Encerrar en 17 sílabas (y además, con escisiones predeterminadas), una sensación, una duda, una opinión, un sentimiento, un paisaje, y hasta una breve anécdota, empezó siendo un juego. Pero de a poco uno va captando las nuevas posibilidades de la vieja estructura. Así la dificultad formal pasa a ser un aliciente y la brevedad una provocativa forma de síntesis. Ahora, con el perdón de Bashoo, Buson, Issa y Shiki, ya considero al haiku como un envase propio, aunque mi contenido sea inocultablemente latinoamericano. Y ya que en mi caso no se trata de traducciones, que a menudo exigen matices y variaciones formales que no figuran en la pauta tradicional, he querido que mis haikus no se desvíen en ningún caso del 5-7-5. Esta fidelidad estructural es, después de todo, lo único verdaderamente japonés de este modesto trabajo latinoamericano.

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